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"Es un sentimiento que está dentro de todos los argentinos y es perfectamente válido y lícito que ellos se quieran expresar y lo hagan", afirmó.

Sin embargo, aclaró que la disputa por la soberanía de las islas debe transitar por el camino diplomático y diferenció esa cuestión de un eventual castigo de la FIFA.

"El reclamo de soberanía está en otro carril, eso hay que manejarlo inteligentemente. Son cosas distintas. Un partido de fútbol es un partido de fútbol", expresó.

Del otro lado, el gobierno británico endureció su postura y reclamó que la FIFA investigue formalmente lo sucedido.

La portavoz del primer ministro Keir Starmer respondió durante una conferencia de prensa que "puede que el Mundial no sea nuestro, pero las islas Malvinas sin duda lo son", y reiteró que la posición oficial del Reino Unido continúa siendo que la autodeterminación corresponde a los habitantes de las islas.

Consultada sobre una eventual intervención disciplinaria de la FIFA, la funcionaria indicó que comparte las declaraciones realizadas previamente por el ministro de Ciencia, Peter Kyle, aunque aclaró que cualquier decisión corresponde exclusivamente al organismo que gobierna el fútbol mundial.

Las declaraciones de Giuliani generaron una inmediata repercusión en la prensa británica. Diarios como Daily Mail y The Telegraph destacaron que el funcionario de la administración de Donald Trump defendió el derecho de los futbolistas argentinos a expresarse y señalaron que, desde la perspectiva británica, la Casa Blanca terminó alineándose con la posición argentina en medio de la controversia.

Mientras tanto, continúa la incertidumbre sobre si la FIFA adoptará alguna medida antes de la gran final del domingo frente a España. Hasta el momento, el organismo no emitió ningún pronunciamiento oficial sobre el episodio, por lo que la polémica permanece abierta a pocas horas del partido decisivo del Mundial 2026.